"Kunz sabía perfectamente lo que hacía", aseguraron los abogados de los cadetes atacados.
Actualizada: 27 de agosto de 2025 - 10:22
Las partes discutieron en la última jornada del debate. La defensa insistió con la absolución y sostuvo que en la trafic ocurrió “una agresión mutua y Martín actuó en defensa de sí mismo”.
El juicio contra Martín Kunz por el brutal ataque en una trafic que dejó al chofer muerto y varios cadetes heridos culminó con los alegatos finales, un punto de inflexión donde fiscalía, querella y defensa presentaron sus argumentos definitivos. La sentencia se conocerá este miércoles.
La sala 1 de los tribunales de Santa Fe fue escenario de un intenso debate en el que el bloque acusador reiteró el pedido de condena a prisión perpetua, mientras que la defensa exigió la absolución y denunció que "no hay elementos que puedan determinar que Kunz fue el autor de los hechos".
El tribunal de juicio, integrado por los Dres. Pablo Ruiz Staiger, Lisandro Aguirre y Celeste Minniti, definirá este miércoles 27 de agosto si Kunz es culpable, de qué delitos, y qué pena le corresponde.
Una "secuencia aberrante"
Tanto los fiscales Ana Laura Gioria y Estanislao Giavedoni como los querellantes Daniel Recaman -por la familia de Rubén "Bigote" Walesberg- y Mariana y Néstor Oroño -por los cadetes-, insistieron en que corresponde la aplicación de la pena máxima.
En sus alegatos, describieron lo ocurrido el 19 de agosto de 2022 como una "secuencia aberrante" de la que "sin lugar a dudas" Martín Kunz fue responsable. Sostuvieron que Kunz "dio muerte intencionalmente a Walesberg" e intentó asesinar a cuatro cadetes, todo ello con el objetivo de "consumar la privación ilegal de la libertad de todos los ocupantes" de la trafic y "lograr su impunidad".
Giavedoni repasó la declaración brindada por Kunz al comienzo del juicio, en la cual "se coloca en el lugar del hecho" y admite haber utilizado "su cuchillo". En la misma, también reconoció haber planeado abordar la combi, sabiendo que pararía en la panadería La Perla de Colastiné, y que fue él quien cerró la puerta de la camioneta para evitar que descendieran personas.
Los relatos de los cadetes, testimonios "unívocos, contundentes y respaldados probatoriamente", sumados a las imágenes de video de la panadería, mostraron que Kunz "ascendió a paso ligero" a la trafic e instantes después Walesberg descendió "tomándose el cuello de donde emanaba sangre, logrando dar algunos pasos y cayendo pesadamente al piso, herido mortalmente".
El chofer, un obstáculo
El crimen fue presentado como un "homicidio criminis causa", donde la muerte del chofer fue necesaria para "facilitar todos los delitos posteriores". Walesberg, de "contextura física importante" y "una especie de ángel de la guarda para los chicos", fue el primer obstáculo a eliminar para Kunz, quien buscaba "tener pleno dominio sobre el hecho y la vida de quienes luego fueron sus víctimas".
Las lesiones sufridas por cuatro de los cadetes, todas en "zonas vitales" como cabeza y cuello, evidenciaron una intención de matar, y su supervivencia fue por razones ajenas a la voluntad del atacante. En cuanto a la privación de la libertad de siete liceístas, los relatos de los chicos fueron "contundentes".
Los profesionales de la salud mental que entrevistaron al acusado lo describieron como "lúcido, orientado, con indiferencia afectiva respecto de lo sucedido". La querella se hizo eco de lo dicho por el psicólogo forense que indicó que "Kunz sabía perfectamente lo que hacía" y que, en un momento de la entrevista, al ser consultado si lo volvería a hacer, "dijo que sí".
La pena solicitada por el bloque acusador fue la de prisión perpetua, considerando que "no existe ninguna causal de justificación o inimputabilidad".
Más dudas que certezas
La defensora pública Virginia Balanda sostuvo que "hay más dudas que certezas sobre lo que realmente ocurrió", efectuó duras críticas a la investigación y desestimó la narrativa de la fiscalía.
Calificó como "ilógico y contradictorio" el planteo de que mató al chófer para secuestrar a los cadetes "a plena luz del día, en horario pico y en uno de los locales más concurridos de la Ruta 1", y ratificó que en la trafic ocurrió "una agresión mutua y Martín actuó en defensa de sí mismo".
La defensa puso en tela de juicio la calidad de la evidencia, criticando que no se tomaron "fotos de la totalidad de los elementos que estaban en el vehículo" antes de entregar los equipajes al padre de uno de los cadentes, y que no se "inventariaron" elementos cruciales como "los sables que llevaban los cadetes".
Balanda enfatizó la gravedad de que el cuchillo secuestrado "no se le hicieron pericias de huellas dactilares" ni "un análisis para determinar si la sangre que había en el mismo pertenecía a Walesberg o a Kunz", poniendo en duda que fuera el arma homicida.
Absolución o pena mínima
Sobre las lesiones sufridas por los cadetes, la abogada afirmó que "ninguna de ellas implicó riesgo de muerte" y que fueron en su mayoría "leves", descartando la figura de tentativa de homicidio. También criticó la validez de los informes psic