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Festividad Día de la Medalla Milagrosa.

Festividad Día de la Medalla Milagrosa.

Actualizada: 27 de noviembre de 2025 - 09:26
La Medalla Milagrosa también conocida como Nuestra Señora de las Gracias de la Medalla Milagrosa, es una advocación mariana, representada en una medalla devocional cuyo diseño se basa en las apariciones de la Virgen María en 1830 a santa Catalina Labouré en París, Francia. El 27 de noviembre, víspera del primer domingo de Adviento, Catalina informó que la Virgen había regresado durante las meditaciones vespertinas. En aquella ocasión apareció en el interior de un marco oval, de pie sobre un globo y pisando una serpiente. Portaba numerosos anillos adornados con gemas, algunas de las cuales irradiaban rayos que alcanzaban el globo sobre el que se hallaba: «Vi anillos en sus dedos, tres anillos en cada dedo, el más largo cerca de la base del dedo, el de tamaño mediano en el medio, el más pequeño en la punta. Cada anillo estaba engarzado con gemas, algunas más bonitas que otras...».[5]​ Alrededor del borde del marco figuraban las palabras «Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a ti» («Ô Marie, conçue sans péché, priez pour nous qui avons recours à vous»). Respecto a los rayos de luz, la Virgen declaró: «Es la imagen de las gracias que reparto sobre las personas que me las piden». A medida que Catalina contemplaba la aparición, el marco parecía rotar, mostrando un círculo de doce estrellas, una gran letra M bajo una cruz, y el Sagrado Corazón de Jesús (rodeado de espinas) y el Inmaculado Corazón de María (atravesado por una espada). Ante la pregunta de por qué algunas gemas no emitían luz, la Virgen respondió: «Aquellas son las gracias por las que la gente olvida pedir». Catalina escuchó entonces a la Virgen encomendarle llevar estas imágenes a su padre confesor, informándole de que debían ser acuñadas en medallas y declarando lo siguiente: «Todo el que las lleve recibirá grandes gracias​. Catalina cumplió con el cometido y, tras dos años de investigación y de haber observado el comportamiento diario de la religiosa, su confesor, el padre Alabel, comunicó los hechos al arzobispo de París, Monseñor de Quélen, sin revelar la identidad de Catalina. Representación de santa Catalina Labouré y la Medalla Milagrosa