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Cefalea y migraña: cómo diferenciarlas, por qué no hay que naturalizar el dolor y qué tratamientos existen

Cefalea y migraña: cómo diferenciarlas, por qué no hay que naturalizar el dolor y qué tratamientos existen

Actualizada: 13 de febrero de 2026 - 10:46
El dolor de cabeza es uno de los motivos de consulta más frecuentes y, al mismo tiempo, uno de los más subestimados. El licenciado en Kinesiología Cristian Escobar (MP 1195) explica qué es una cefalea, cuándo se trata de migraña, por qué no hay que acostumbrarse al dolor y cuáles son las claves para un abordaje correcto. El dolor de cabeza se volvió parte del paisaje cotidiano para muchas personas. Se convive con él, se lo tapa con analgésicos y se lo normaliza como si fuera un efecto inevitable del estrés, el cansancio o la rutina acelerada. Sin embargo, lejos de ser algo menor, el dolor de cabeza es una señal clara de que algo no está funcionando bien en el organismo y requiere atención. Cefalea no es lo mismo que migraña “El primer punto clave es entender que cefalea es el término médico que se utiliza para hablar de dolor de cabeza”, explicó a Viví Mejor Cristian Escobar, licenciado en Kinesiología (MP 1195). “La migraña es un tipo de cefalea, pero no todos los dolores de cabeza son migraña”. Según detalló el especialista, esta confusión es muy habitual en la consulta. Muchas personas llegan convencidas de que padecen migrañas simplemente porque tienen dolor de cabeza recurrente, cuando en realidad pueden estar atravesando otro tipo de cefalea. Escobar señaló que las tres cefaleas más comunes son la migraña, la cefalea tensional y la cefalea cervicogénica. Diferenciarlas correctamente es fundamental, ya que un error en el diagnóstico puede llevar a tratamientos inadecuados y poco efectivos. “La herramienta más importante para saber de qué tipo de cefalea se trata es la charla con el paciente”, remarcó. Frecuencia del dolor, forma en que aparece, intensidad, síntomas asociados, factores que lo empeoran o alivian, consumo de medicación y hábitos diarios son datos centrales para orientar el abordaje. “Si se falla en ese primer paso, todo el tratamiento se puede desviar”. Qué ocurre en el cuerpo cuando aparece la migraña La migraña pertenece al grupo de las cefaleas de origen neurológico. Según explicó Escobar, la persona migrañosa tiene un sistema nervioso especialmente sensible. “Son personas con sensores muy finos. El problema es que, a veces, esa sensibilidad es tan alta que el mundo los sobrepasa”. Durante una crisis migrañosa se produce una vasodilatación a nivel craneal, es decir, una mayor llegada de sangre a la cabeza, lo que desencadena el dolor y otros síntomas característicos. Entre ellos, pueden aparecer náuseas, intolerancia a la luz (fotofobia), molestia ante los ruidos, transpiración y una sensación pulsátil en la cabeza. “El dolor suele ser unilateral, de un solo lado, y muchas veces se describe como un latido”, detalló el kinesiólogo. En cambio, las cefaleas tensionales suelen ser bilaterales y se perciben como una presión constante, similar a una banda que aprieta la cabeza. Factores que agravan el dolor Aunque el dolor de cabeza tiene múltiples causas, el especialista señala que el estrés, los problemas de visión, la mala calidad del sueño y el bruxismo son factores que pueden intensificarlo. “Hoy estamos atravesando una verdadera pandemia de mal descanso. Cerca del 80% de las personas tiene dificultades para dormir, y el sueño es clave para que el sistema nervioso se regenere”. Despertarse con dolor de cabeza es una consulta frecuente y puede estar relacionada con el descanso deficiente. En ese contexto, algunas personas notan alivio tras desayunar o realizar actividad física, mientras que en otros casos el ejercicio empeora el cuadro. Esa reacción también ofrece pistas diagnósticas: la migraña suele empeorar con el movimiento, mientras que la cefalea tensional puede mejorar con actividad física moderada. Analgésicos: alivio rápido, pero no solución El uso de analgésicos aparece casi de manera automática frente al dolor de cabeza. Escobar reconoce que muchas veces son necesarios para aliviar un dolor intenso, pero advierte sobre los riesgos del abuso. “El analgésico apaga la señal de alarma del cuerpo, pero no trata la causa”, explicó. Cuando el consumo se vuelve frecuente —más de diez días al mes— puede generarse dependencia y un fenómeno de rebote, donde el dolor reaparece por la falta del medicamento y no por el problema original. “Es un círculo difícil de cortar”, señaló. Por eso, el mensaje no es dejar de tomar medicación de manera abrupta, sino entender que el tratamiento real va por otro camino y requiere un abordaje más integral. Tratamientos adecuados Uno de los errores más comunes es aplicar el mismo tratamiento a todos los dolores de cabeza. Por ejemplo, el masaje en cuello y hombros suele recomendarse de manera generalizada, pero en el caso de la migraña puede empeorar el cuadro. “En la migraña ya hay vasodilatación. El masaje genera el mismo efecto, por eso muchas personas salen peor después”, explicó Escobar. En estos casos, el abordaje apunta a bajar la sensibilidad del sistema nervioso mediante técnicas respiratorias, trabajo a distancia del cráneo